Buenos días gente
sospechosa, enamorados sobrios, solteronas positivas, adolescentes con
economías estables, fotógrafos de convicción, contadores por amor, comunidad de
la colaton. Buenos días al Sitp, al Transmilenio, al del mango dulce y el jugo
de naranja ácido. Después de 3 meses, 2 días, 3 horas y un par de minutos he
vuelto, he renacido y además cumplido un año más de vida. Menos colágeno, más
arrugas, más gravedad en mi cuerpo, más tusas, menos plata y menos tiempo para
sonreír con un par de oreos en mis dientes.
Pero no importa, he vuelto y lo he hecho con una teoría que hace a
mi ego enormemente feliz, pero que hará de la humanidad un sitio menos
agradable. Después de haberme tomado un par de días sabáticos, un par de
remedios etílicos, después de haberme exorcizado el alma y creado un 101
playlist para cada día de recuperación, he logrado entender que los novios no
te harán más feliz, pero si menos solteronas, que hay personas que vienen al
mundo para inspirar tu amplio vocabulario, que un traguito más no te hace
alcohólica sino más soñadora, que el que no lee también le va bien, que aunque
parezca necesario la soledad es el regalo más bonito que te pueda dar la
humanidad.
Así que no solo las calzas,
los niños, los borrachos y el horóscopo dicen la verdad, la soledad también
hace parte de ese combo, del combo necesario para la auto superación, del
aprendizaje autodidacta, del automóvil y auto control que te llevan a lugares
en donde incluso acompañado físicamente jamás te harían feliz.
