¿Quién dijo que a los 30 uno puede seguir teniendo tusas? Uno debería empezar a censurar situaciones de su vida en la medida en que pasa el tiempo, como abrirse un piercing después de los 25, o crear una cuenta de Tinder después de los 40, hay cosas que deberían tener un periodo de vencimiento o por lo menos un requerimiento de edad.
Y no es para menos, las tusas al igual que los guayabos con el tiempo se vuelven más complicadas, yo juraba que con los años y con la experiencia eso era cuestión de días, y para ir en contra de mis propias creencias, resulta que NO. Resulta que mis últimas tusas solo empeoran con el paso de los años. Una de mis últimas tusas me hizo terminar viviendo en otro país, insoportable, no hubo terapeuta gestalt o practicas extracurriculares que lo lograrán, no hubo cambio de look o tatuaje femenino que me consolara, mi solución más clara fue cambiarme de posición en la tierra. Creé al menos 4 playlist para salir adelante, unos motivacionales y otros que incluían nombres como ¿Cómo hacer yoga con aguardiente? Y así fue, con un montón de practicas innecesarias y otras sumamente necesarias, lo logré.
Pero ahora que estoy al borde de los 30, y digo al borde, porque todos los días me aparece ese artículo MOTIVACIONAL que explica porque biológicamente cuando cumples esa edad tus células desprenden un químico que hace que huelas a viejo, pues tengo tusa.
¡Bienvenida tusa! mis casi 30, mis deudas, mi incapacidad de tener guayabo, el calentamiento global, el trancón de todos los días, mis 28 días ovulando, mis patas de gallina, mi grupo de amigas feministas y yo te estábamos esperando.

