De esas cosas, o de otras y, a veces,
inevitablemente, de cosas que no le importarán a nadie y solo a mí. Del horror
y del amor cuando lo tienes y no estás muy segura que se parezca al de tu
película del domingo. Y es que clasificar la vida en un solo género del séptimo
arte, es un gran error, la vida, pero sobre todo el amor, es una horrible,
romántica, trágica y cómica novela de ciencia ficción de detectivas, porque si
señores, nosotras somos detectivas.
Hace un par de meses Cupido
me eligió para ser parte de su exclusivo grupo VIP, no estoy muy
segura si investigo mis gustos o mis películas favoritas, de hecho no
sé si se tomó la difícil tarea de revisar mi playlist, pero
algo sí creo y es que en su buscador subrayo la palabra “llamativo”. Y así
fue como sorpresivamente llego el amor a mi vida o la vida busco el amor para
mí, llego ese tan anhelado ser del más allá que me hace sentir a mí la mujer
MÁS, la más dramática, la más loca, pero sobre todo la más amada.
Y entre montañas rusas, tiempos modernos, entre la llegada del SITP o la
desaparición del Germania, entre la aparición de las Kit Kat y la declaración
de banca rota de mis amados productos RAMO, yo me enamoré.
